La fiel del 8

sábado, 7 de abril de 2012

Un poco de historia…….

El origen de la murga rioplatense tal como se la conoce hoy, nace en la época colonial; es la música ancestral, la cultura y los tambores de los esclavos africanos traídos a Buenos Aires.

El investigador "Coco" Romero explicó que las raíces de la murga (palabra que significa algo así como "conjunto de músicos malos que salen a juntar una moneda") se vinculan con la negritud, el circo criollo y el tango primitivo y prostibulario.

Las noches de carnaval nacieron a partir de que éstos se juntaban en secreto, escapándose de su encierro para bailar y parodiar a sus amos. Ellos se reunían alrededor del fuego, con el torso agachado al ritmo de tamboriles, contorsionaban sus cuerpos, saltaban y bailaban sin cesar, dando patadas al aire a pesar de las cadenas en sus pies, parodiando los latigazos que recibían, y reivindicando el anhelo de la liberación del negro rompiendo las cadenas.

Este baile es el que después fue llamado la ¨matanza¨ en el ritual de la ¨rumba¨ en la murga rioplatense.
En esas noches los esclavos usaban las levitas y galeras que sus amos habían descartado, algunos robaban estos trajes y los daban vuelta dejando el forro del saco hacia afuera, ¿por qué? Porque ellos transpiraban al bailar y el interior del saco se mojaba, entonces al terminar, volvían a dar vuelta el traje para secar la parte exterior, de esa forma sus amos no se daban cuenta. Por eso en la murga se utiliza el raso en los trajes, como una forma de reivindicar el ritual de los esclavos en su anhelo de libertad.

La influencia de esta cultura perduró a través de los siglos, y se enriqueció con la llegada de los inmigrantes europeos al Río de la Plata a principios del siglo xx. Las distintas expresiones artísticas confluyeron a partir de 1920 para darle forma a la murga porteña: la levita y la galera, el carnaval europeo, la pantomima, la procedencia social, el humor, la ironía, el Pierrot y la colombina.

Su instrumento característico es el "bombo con platillo" que guía la rítmica percusiva del tradicional desfile. La vestimenta consiste en un frac o levita, pantalón, guantes y grandes “galeras” (chisteras) de distintas combinaciones de colores dependiendo la agrupación. Cada murga suele tener un lazo muy fuerte con el barrio donde nació: así cada murga se "apellida" de acuerdo a su barrio.

La murga porteña al igual que la montevideana posee una canción de presentación, crítica y retirada, como así también canciones de homenaje y glosas o recitados alusivos.

El ritmo de la batucada es marcado por los redoblantes y surdo. Las casetas, le otorgan brillo al mismo jugando con él. Estas tienen un parche chico que se bate con una varilla, simple o doble, cuyo sonido varía según la posición a la que se gire, ya que cambia la presión de los dedos en el parche.

También están los repiques, que se distinguen de los redoblantes ya que aquellos llevan un tambor más alto y no tiene vibradores, por lo que emite un sonido más seco.

Pero los que verdaderamente marcan el ritmo de fondo son los surdo. A tal punto, que si el del surdo de pierde, se desajusta toda la batucada.
Son del tipo de los bombos y van colgados para ser batidos con un caño, quedando el parche a la altura de la cintura.
El surdo cambia de sonido según se apoye o no la otra mano sobre el parche. Según algunos, su nombre se origina en la similitud de su ritmo con los latidos del corazón.

Complementan el grupo, los sicuallos  formados por múltiples rodillos que suenan al chocar entre sí al agitarlos con la mano. Suelen usarse también los recu recus, una especie de barra de madera hueca con ranuras que suena al ser recorrida.

Las batucadas son el cortejo que acompaña a la pasista para su mejor lucimiento. Enfervorizan al público y son el broche final del paso de  la comparsa.

En su aparente desorden, las murgas están muy bien coordinadas, tienen una coreografía precisa, un tema que desarrollan y nada es improvisado. Es un prolijo desfile que muestra, ante un público entusiasta, saltos, patadas, baile, todo con mucha destreza, al compás del tambor, los platillos y el redoblante.


El baile quizás sea la característica más importante. Guiado por la rítmica del bombo y del platillo, el murguero realiza saltos, patadas y contorsiones de gran destreza, fuerza y agilidad haciendo tierra en cada pulso del bombo. De este modo el baile del murguero se convierte en algo muy vistoso para el público.

El Murguero
Que es la murga me preguntan
y es difícil contestar
ni se te ocurra mirar
lo que dice el diccionario
Que saben esos otarios
de la Academia Española
de un arte que no se engola
por saberse popular
como poderlo explicar
Es galera, levita y guantes
por insignia un estandarte
y colores por bandera
y es la verdad verdadera
Esa de la que no se habla
cantada sobre las tablas
en la plaza o la vereda
es un surdo, un redoblante
Es bombo platillo y maza
el brazo que no se cansa
y es la voz que da el cantar
es descocerte en un saque
O un bailecito inventar
y es al cielo relojear
como permiso pidiendo
al murguista que muriendo
me ha dejado su lugar
Su sentir y su soñar
para que sigan viviendo
porque la murga es la gente
sin credo, partido o raza
y a la murga se la abraza
tan solo porque se quiso
reviviendo así el hechizo
que lograra el negro aquel
que doblego al yugo cruel
que lo pretendió sumiso

Los auténticos decadentes


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